Última actividad del parcial Valor 2%
En esta semana quiero compartirles un mural que esta pintado aquí en Tegucigalpa con una frase del Túnel. Su tarea consistirá en escribir su comentario sobre la frase del mural y aportar un dato sobre la vida de Ernesto Sábato que no haya sido mencionado por compañeros anteriores.
domingo, 8 de marzo de 2015
lunes, 2 de marzo de 2015
Actividad de la semana Valor 3%
Como les mencioné en el aula su tarea consiste en leer cada una de las fábulas y escribir la enseñanza o moraleja que se trata de transmitir, al igual deben de ayudarme a decidir que equipo hizo la mejor ilustración para el texto asignado. Su comentario debe de incluir ambas cosas.
La zorra y el espino
El perro y su reflejo en el río.
Las moscas.
El labrador y la víbora.
Los jóvenes y las ranas.
La cabra y el cabrero.
Como les mencioné en el aula su tarea consiste en leer cada una de las fábulas y escribir la enseñanza o moraleja que se trata de transmitir, al igual deben de ayudarme a decidir que equipo hizo la mejor ilustración para el texto asignado. Su comentario debe de incluir ambas cosas.
La zorra y el espino
Una zorra saltaba sobre unos montículos, y estuvo de
pronto a punto de caerse. Y para evitar la caída,
se agarró a un espino, pero sus púas le hirieron
las patas, y sintiendo el dolor que ellas le producían,
le dijo al espino
pronto a punto de caerse. Y para evitar la caída,
se agarró a un espino, pero sus púas le hirieron
las patas, y sintiendo el dolor que ellas le producían,
le dijo al espino
-- ¡ Acudí a ti por tu ayuda, y más bien me has herido. !
A lo que respondió el espino:
-- ¡Tú tienes la culpa, amiga, por agarrarte a mí, bien sabes lo bueno que soy para enganchar y herir a todo el mundo, y tú no eres la excepción!
El perro y su reflejo en el río.
Vadeaba un perro un río llevando en su hocico un sabroso pedazo de carne. Vio su propio reflejo en el agua del río y creyó que aquel reflejo era en realidad otro perro que llevaba un trozo de carne mayor que el suyo.
Y deseando adueñarse del
pedazo ajeno, soltó el suyo para
arrebatar el trozo a su supuesto compadre.
pedazo ajeno, soltó el suyo para
arrebatar el trozo a su supuesto compadre.
Pero el resultado fue que se quedó sin el propio y sin el ajeno:
éste porque no existía, sólo era un reflejo, y el otro, el verdadero, porque se lo llevó la corriente.
éste porque no existía, sólo era un reflejo, y el otro, el verdadero, porque se lo llevó la corriente.
Las moscas.
De un panal se derramó su deliciosa miel, y las moscas
acudieron ansiosas a devorarla. Y era tan dulce que no
podían dejarla. Pero sus patas se fueron prendiendo en la
miel y no pudieron alzar el vuelo de nuevo. Ya a punto
de ahogarse en su tesoro, exclamaron:
acudieron ansiosas a devorarla. Y era tan dulce que no
podían dejarla. Pero sus patas se fueron prendiendo en la
miel y no pudieron alzar el vuelo de nuevo. Ya a punto
de ahogarse en su tesoro, exclamaron:
-- ¡Nos morimos, desgraciadas nosotras, por quererlo tomar
todo en un instante de placer!
todo en un instante de placer!

El labrador y la víbora.
Llegado el invierno, un labrador encontró una víbora
helada de frío. Apiadado de ella, la recogió y la guardó en
su pecho. Reanimada por el calor, la víbora, recobró sus
sentidos y mató a su bienhechor, el cual, sintiéndose
morir, exclamó:
helada de frío. Apiadado de ella, la recogió y la guardó en
su pecho. Reanimada por el calor, la víbora, recobró sus
sentidos y mató a su bienhechor, el cual, sintiéndose
morir, exclamó:
-¡Bien me lo merezco por haberme compadecido de un ser malvado!
Los jóvenes y las ranas.
Varios jóvenes, jugando cerca de un estanque, vieron un grupo de ranas en el agua y comenzaron a apedrearlas.
Habían matado a varias, cuando una de las ranas, sacando su cabeza gritó:
- Por favor, paren muchachos, que lo que es diversión
para ustedes, es muerte y tristeza para nosotras.
para ustedes, es muerte y tristeza para nosotras.
La cabra y el cabrero.
Llamaba un cabrero a sus cabras para llevarlas al establo.
Una de ellas, al pasar por un rico pasto se detuvo, y el cabrero le lanzó una piedra, pero con tan mala suerte que le rompió un cuerno. Entonces el cabrero le suplicó a la cabra que no se lo contara al patrón, a lo que la cabra respondió:
-- ¡Quisiera yo quedarme callada, mas no podría! ¡Bien claro está a la vista mi cuerno roto!.
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